{"id":119,"date":"2024-06-11T22:02:41","date_gmt":"2024-06-11T22:02:41","guid":{"rendered":"https:\/\/jeannesaadepalombo.com.mx\/?page_id=119"},"modified":"2024-09-18T02:50:36","modified_gmt":"2024-09-18T02:50:36","slug":"mascara-o-masacre-las-sevicias-involuntarias-de-jeanne-saade-palombo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/jeannesaadepalombo.com.mx\/eng\/textos\/mascara-o-masacre-las-sevicias-involuntarias-de-jeanne-saade-palombo\/","title":{"rendered":"M\u00e1scara o masacre. Las sevicias (in)voluntarias de Jeanne Saade Palombo"},"content":{"rendered":"<style>.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-column-wrap{align-content:start;}:where(.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-column-wrap) > .wp-block-kadence-column{justify-content:start;}.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-column-wrap{column-gap:var(--global-kb-gap-md, 2rem);row-gap:var(--global-kb-gap-md, 2rem);max-width:80%;margin-left:auto;margin-right:auto;padding-top:10%;padding-bottom:5%;min-height:100vh;grid-template-columns:minmax(0, calc(60% - ((var(--global-kb-gap-md, 2rem) * 1 )\/2)))minmax(0, calc(40% - ((var(--global-kb-gap-md, 2rem) * 1 )\/2)));}.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-layout-overlay{opacity:0.30;}@media all and (max-width: 1024px){.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-column-wrap{grid-template-columns:repeat(2, minmax(0, 1fr));}}@media all and (max-width: 767px){.kb-row-layout-id119_71e450-32 > .kt-row-column-wrap{padding-top:10%;padding-bottom:10%;grid-template-columns:minmax(0, 1fr);}}<\/style><div class=\"kb-row-layout-wrap kb-row-layout-id119_71e450-32 alignnone wp-block-kadence-rowlayout\"><div class=\"kt-row-column-wrap kt-has-2-columns kt-row-layout-equal kt-tab-layout-inherit kt-mobile-layout-row kt-row-valign-top kt-inner-column-height-full\">\n<style>.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col{padding-top:0px;}.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col,.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col:before{border-top-left-radius:0px;border-top-right-radius:0px;border-bottom-right-radius:0px;border-bottom-left-radius:0px;}.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col{column-gap:var(--global-kb-gap-sm, 1rem);}.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;}.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col > .aligncenter{width:100%;}.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col:before{opacity:0.3;}.kadence-column119_c21d45-85{position:relative;}@media all and (max-width: 1024px){.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;justify-content:center;}}@media all and (max-width: 767px){.kadence-column119_c21d45-85 > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;justify-content:center;}}<\/style>\n<div class=\"wp-block-kadence-column kadence-column119_c21d45-85\"><div class=\"kt-inside-inner-col\">\n<p><em>M\u00e1scara o masacre. Las sevicias (in)voluntarias de Jeanne Saade Palombo<br><\/em><strong><span class=\"uppercase\">Por Sylvia Navarrete, 2006<\/span><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>La primera vez que tuve oportunidad de ver con detenimiento una obra de Jeanne Saade Palombo fue en 2005, en la VII Bienal FEMSA de Monterrey. De los dos dibujos que envi\u00f3 la autora, los miembros del jurado (del que form\u00e9 parte) seleccionaron <em>Oculto expuesto<\/em> (2004), un autorretrato que intrig\u00f3 de golpe: \u00bfqui\u00e9n era esta artista capaz de tal tensi\u00f3n en la expresividad del trazo, de tan lapidario impacto en la imagen? La impresi\u00f3n inmediata que produce una obra de Jeanne Saade Palombo es de turbaci\u00f3n. No que haya confusi\u00f3n en ella, sino una ambig\u00fcedad muy desconcertante. La l\u00ednea del l\u00e1piz es tr\u00e9mula, sincopada y algo febril, pero la mano se adivina suelta, segura de s\u00ed misma. La composici\u00f3n no var\u00eda: la pose del modelo es de tres cuartos, y de busto completo. El cuerpo se mantiene erecto, como a la defensiva, sin ondulaciones que sugieran el abandono. La mirada, seria y acaso melanc\u00f3lica, est\u00e1 fija en el espectador. \u00bfQu\u00e9 es lo que incomoda, pues? El dejo de caricatura latente en la interpretaci\u00f3n. En uno de sus dibujos, por ejemplo, aparece ella envuelta en una toalla de ba\u00f1o, la boca abierta en un bostezo de le\u00f3n poco favorecedor. Aunque no haya indicios de erotismo en sus autorretratos, curiosamente las resonancias que distingo me llevan a autores dedicados al dibujo de lupanar: Egon Schiele, Oskar Kokoschka, Jules Pascin, Jos\u00e9 Luis Cuevas e, influencia reivindicada, el fallecido Eduardo Cohen, quien en sus clases le hered\u00f3 la econom\u00eda de recursos pl\u00e1sticos, una peque\u00f1a debilidad por la obscenidad de la carne y, sobre todo, \u201cla experiencia de la mirada sin filtros embellecedores\u201d, como se\u00f1al\u00f3 Andr\u00e9s de Luna. Jeanne se afea y se envejece en sus autorretratos. En persona, es una rubia joven, alta y atractiva. Lo \u00fanico que sale de la norma en su f\u00edsico son los ojos, de un azul glacial y opaco que parece desmentir la cordialidad de la sonrisa. Lo que vemos en los croquis \u2015una mujer madura, de actitud circunspecta, con un rictus que anticipa la amargura\u2015, nos hace presentir un temperamento suspicaz, algo atormentado. Paradoja: no hay gusto por la congoja en la personalidad de Jeanne Saade Palombo sino, al primer contacto, alegr\u00eda, sencillez y afabilidad. En efecto, cuando se le pregunta, por ejemplo, cu\u00e1les son sus complejos f\u00edsicos, responde chispeante: \u201cMis pies, me apena much\u00edsimo que se me vean los pies (ya lo estoy superando), de ni\u00f1a nadaba con calcetines. Tengo uno peor: yo entera, sufro cuando tengo que estar en p\u00fablico, incluido ir al s\u00faper o caminar en la calle\u2026 Directo al psic\u00f3logo con esta confesi\u00f3n.\u201d \u00bfSer\u00e1n acaso sus retratos una catarsis, una terapia vengativa de las fobias propias?<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Jeanne Saade Palombo es poco indulgente con ella misma. Cuando retrata a los dem\u00e1s, tampoco lo es. Pero en este caso el (mal)trato y la severidad ceden ligeramente, bajo el efecto de un sentido del humor m\u00e1s bien \u00e1cido. Este proyecto suyo es un h\u00edbrido singular: empalma dibujo y video, e involucra t\u00e9cnicas tradicionales y audiovisuales, lo manual y lo period\u00edstico, lo creativo y lo pragm\u00e1tico. Cierto que el traslape de disciplinas es hoy una pr\u00e1ctica com\u00fan entre los artistas. Sin embargo, no recuerdo ninguna otra iniciativa reciente que interpele de este modo desfachatado el pomposamente llamado \u201cmundo del arte\u201d, al someterlo a la \u201cdoble exposici\u00f3n\u201d del retrato delineado y hablado. El origen de todo esto es un sue\u00f1o. Un buen d\u00eda, reci\u00e9n salida de la regadera, la autora se quita la toalla y se pinta desnuda. Su imagen se desdobla en el espejo: est\u00e1 Jeanne de carne y hueso frente al cuerpo de Jeanne reflejado en la superficie especular. Una duda la asalta: \u00bfc\u00f3mo se ver\u00e1n los dem\u00e1s a s\u00ed mismos, qu\u00e9 imagen tendr\u00e1n de s\u00ed mismos? En eso, sue\u00f1a que en su taller se forma una larga fila de espera de candidatos a posar. Se despierta pensando: \u201cLo voy a intentar.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El primer contacto es telef\u00f3nico y, se sorprende Jeanne, m\u00e1s f\u00e1cil de lo previsto. Se presenta ella ante sus interlocutores, les explica que es pintora y prepara una serie sobre el Who\u2019s who de la cultura en M\u00e9xico: qui\u00e9n produce, vende, promueve y escribe sobre el arte. La mayor\u00eda de ellos accede sin chistar, quiz\u00e1s azuzada por la curiosidad o confortada por el esp\u00edritu de gremio (\u00bfsi le va a entrar Monsi, por qu\u00e9 quedarme atr\u00e1s?). La primera v\u00edctima en 2005 es el cr\u00edtico, curador y coleccionista Juan Coronel Rivera (\u201cmetimos todas las patas de iluminaci\u00f3n\u201d, se carcajea Jeanne). La lista va en aumento veloz y ha llegado a m\u00e1s de 40 obras. Las visitas duran una o dos horas, se platica y se cotorrea. Jeanne filma al sujeto mientras transcurre el \u201cinterrogatorio amistoso-policiaco\u201d, le toma fotograf\u00edas, y a partir de una de ellas, una vez en su estudio, pone manos a la obra (dibujar es un acto que confiesa nunca cometer en p\u00fablico). Hace apuntes de cada espacio: a qu\u00e9 ol\u00eda, c\u00f3mo son\u00f3 la bienvenida, qu\u00e9 tipo de adornos (bibelots, charolas, Cristos, espadas) se amontonan alrededor del anfitri\u00f3n. Muchos entrevistados la reciben en su casa, como Tongolele, Andr\u00e9s Blaisten, Nina Menocal, Paloma Porraz, Ricardo P\u00e9rez Escamilla (adosado a un enorme paisaje de Dr. Atl)\u2026 Otros, de plano, en la cocina, como Magali Lara y Olivier Debroise. \u00a1Y, por qu\u00e9 no, en el ba\u00f1o (Edgardo Ganado Kim), con pose de pensador de Rodin! Hay quienes, m\u00e1s formales, prefieren hacerlo en el taller (\u00c9ric P\u00e9rez) o, en el caso de ejecutivos, en la oficina: Gerardo Estrada (UNAM), Guillermo Santamarina (El Eco), Patricia Ortiz Monasterio (Galer\u00eda OMR), Pacho (Casa del Lago). Otros optan por el aire libre y, a guisa de fondo, las macetas del jard\u00edn o la terraza (Monsiv\u00e1is, Graciela de la Torre).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El cuestionario consiste en quince preguntas acerca del deseo, los gustos, el ego y la culpa, y que vulneran honduras tolerables de intimidad: \u00bfC\u00f3mo suena el placer? \u00bfC\u00f3mo suena la rabia? \u00bfCu\u00e1ndo te gusta m\u00e1s el olor de tus s\u00e1banas? \u00bfHas sufrido alg\u00fan ataque de vanidad? \u00bfQu\u00e9 no har\u00edas en p\u00fablico? \u00bfQu\u00e9 te causa estar frente al espejo? \u00bfCu\u00e1l fue tu peor y tu exposici\u00f3n favorita? \u00bfA qu\u00e9 huele tu comida favorita?\u2026 Falsa ingenua, Jeanne seduce y desinhibe a sus entrevistados al incitarlos a hablar del tema prohibido (yo-yo) y de asuntos tan irrelevantes como privados (\u00bfa qui\u00e9n le interesa el olor de las s\u00e1banas ajenas?). Se entra a un terreno movedizo, aunque nadie pueda negar haber contestado alguna vez, en el colmo del aburrimiento, un test de revista femenina. Los solicitados sonr\u00eden, ven al techo, se agitan disimuladamente en su silla y devuelven la pelota con rollos, labia y evasivas. Casi todos muestran buena voluntad, disponibilidad y aplicaci\u00f3n. El \u00fanico que no juega es el cr\u00edtico Olivier Debroise, por exceso de pudor, miedo al rid\u00edculo (que viene a ser lo mismo) o esp\u00edritu de contradicci\u00f3n; pero s\u00ed se deja retratar con la mueca esc\u00e9ptica del intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Ante el dibujo definitivo, muchos entrevistados se estiman satisfechos y divertidos. Eso dicen. La obra acusa una asombrosa similitud con el sujeto, \u00a1pero vaya colecci\u00f3n de mohines, cu\u00e1ntas patas de gallo, qu\u00e9 de papadas, calvas y ojeras! Casi todos los modelos est\u00e1n descompuestos por una calidad espectral: su cuerpo se va disipando en una mera silueta esquem\u00e1tica y adquiere una gracia fr\u00e1gil e inquietante, como a punto de marchitarse. El sombreado y el volumen son procurados a base de toques que restituyen las medias tintas sutiles de la carne, o con aplicaciones de peque\u00f1as \u00e1reas blancas que duplican la evanescencia de la imagen. Los escasos acentos crom\u00e1ticos recaen en los labios, el iris, un p\u00e1rpado ca\u00eddo, una mejilla sonrosada. Se ilumina el cuadro a media altura, dejando en blanco la base y lo alto, y dando as\u00ed profundidad y espacio. La desproporci\u00f3n entre el rostro imponente y el cuerpo enjuto confirma la voluntad de distorsi\u00f3n formal \u00bfy la confrontaci\u00f3n psicol\u00f3gica entre el autor y su modelo? M\u00e1s all\u00e1 de la agresividad en la representaci\u00f3n, la obra de Jeanne Saade Palombo propone tambi\u00e9n un interesante cruce t\u00e9cnico entre pintura y dibujo. Sobre un boceto de primera intenci\u00f3n en papel de algod\u00f3n hecho a mano (\u201crayones al avent\u00f3n, no soy meticulosa\u201d, dice ella), trabaja en seguida con carb\u00f3n y pastel las tres \u00e1reas sensibles: la mirada, la boca y las manos. Refuta sin embargo el supuesto descuido la factura a base de sustracciones, un complejo proceso en que se borra, se difumina y se escamotea con una capa tras otra de vin\u00edlica, para conseguir una delicada materia pict\u00f3rica que combina la transparencia de la acuarela y la textura seca y polvosa del pastel. La pintura no s\u00f3lo es una radiograf\u00eda del modelo sino del trabajo creativo mismo, con todos los vestigios y huellas de sus etapas sucesivas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Un indudable don del detalle y del gesto se manifiesta en todos los retratos. Y tambi\u00e9n cierto favoritismo, aunque resulte inconsciente. Si bien a las mujeres se les transforma en ancianas, otros caen bien parados: a Monsiv\u00e1is lo trata bien, y hasta lo mejora. Los m\u00e1s simp\u00e1ticos son el grabador Jan Hendrix, con su p\u00edcara sonrisa de lado; el pintor Gilberto Aceves Navarro (de quien Jeanne fue alumna), jubiloso, vivaracho, pizpireto; y el promotor Guillermo Santamarina, con cara de ni\u00f1o perverso y migra\u00f1oso. Nada amenazante se detecta en los retratos con tenues matices de grisalla de los directores de museos Walther Boelsterly (Arte Popular) y H\u00e9ctor Rivero Borrel (Franz Mayer), del coleccionista Andr\u00e9s Blaisten y de los artistas Carlos Amorales, Mauricio Alejo, Boris Viskin, Eric P\u00e9rez y Arturo Rivera. \u00a1Pero qu\u00e9 decir de la boca carn\u00edvora y los feroces ojos burbujeantes de la promotora Graciela de la Torre y la pintora Magali Lara! \u00a1Del ce\u00f1o adusto y cuello crispado de la galerista Patricia Ortiz Monasterio, la directora de museo Paloma Porraz (San Ildefonso) y la artista Betsab\u00e9 Romero! \u00a1Del rictus engre\u00eddo y la sensualidad un poco abotagada del promotor Gerardo Estrada y el fil\u00f3sofo Jos\u00e9 Luis Barrios! Un aut\u00e9ntico ara\u00f1azo a la vanidad. No menos logrados, pero m\u00e1s ligeros e hilarantes, porque deliberadamente c\u00f3micos, son los retratos de los galeristas Hilario Galguera y Enrique Guerrero, el primero como nabab engominado y enjoyado, el otro como clon de John Travolta. La exageraci\u00f3n es l\u00edcita en la caricatura. La contradicci\u00f3n aqu\u00ed es que \u201cdesestabiliza\u201d los g\u00e9neros e invade una categor\u00eda que no se plantea como tal, sino como retrato, sin mayor intenci\u00f3n declarada que la de \u201cdivertirse y pintar\u201d. Jeanne Saade Palombo asegura no tener ning\u00fan af\u00e1n de pitorreo. \u00bfHabr\u00e1 que pensar, entonces, que la irreverencia es el ant\u00eddoto a su buena educaci\u00f3n? Bien portada y desgraciada; dulce y cruel\u2026<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Pese a sus en\u00e9rgicas objeciones, sospecho que Jeanne Saade Palombo es perfectamente capaz de provocaci\u00f3n premeditada. Pero ella no se presta a la argumentaci\u00f3n de motivos y se limita a justificar su proyecto con un vago \u201cno es por molestar, sino s\u00f3lo por antojo y por aprender de los dem\u00e1s\u201d. Si bien la iron\u00eda asoma en muchas de sus obras, la malicia obedecer\u00eda entonces a la l\u00f3gica instintiva del juego, de la broma (\u00bfc\u00f3mo y hasta d\u00f3nde lidiar con la vanidad ajena, tanto femenina como masculina?). \u00a1Caray, no se pueden hacer las cosas por puritito gusto!, parecen soltarnos sus dibujos. Dif\u00edcil resulta, pues, discernir una cr\u00edtica articulada y conceptualizada en este trabajo (hipot\u00e9ticamente: al poder, al arbitraje del canon, a la imposici\u00f3n est\u00e9tica y comercial, etc.). No hay tales pretensiones en \u00e9l. El capricho no es inocente, pero qu\u00e9 m\u00e1s da: hay cierto arrojo en la convocatoria gremial, aunque el compromiso se asuma en un plano estrictamente pl\u00e1stico y personal. M\u00e1s all\u00e1 de una travesura probablemente sin consecuencias \u2015y del fugaz agasajo de la masacre visual\u2015, me quedo persuadida del s\u00f3lido talento de Jeanne Saade Palombo para el dibujo y convencida de que sabr\u00e1 acaudalarlo en el futuro, con o sin los subterfugios de la sevicia (in)voluntaria.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n<style>.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col{padding-right:15%;padding-left:20%;}.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col,.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col:before{border-top-left-radius:0px;border-top-right-radius:0px;border-bottom-right-radius:0px;border-bottom-left-radius:0px;}.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col{column-gap:var(--global-kb-gap-sm, 1rem);}.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;}.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col > .aligncenter{width:100%;}.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col:before{opacity:0.3;}.kadence-column119_91022c-8f{position:relative;}@media all and (max-width: 1024px){.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;justify-content:center;}}@media all and (max-width: 767px){.kadence-column119_91022c-8f > .kt-inside-inner-col{flex-direction:column;justify-content:center;}}<\/style>\n<div class=\"wp-block-kadence-column kadence-column119_91022c-8f\"><div class=\"kt-inside-inner-col\"><\/div><\/div>\n\n<\/div><\/div>\n\n\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1scara o masacre. 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